lunes, 8 de julio de 2013

EDUCAR EN POSITIVO

Educar en positivo y desde el buen trato significa educar a nuestros hijos sin tener que recurrir a gritos, castigos, azotes, cachetes o amenazas que sabemos que les acaban causando dolor, tristeza, miedo, soledad, culpabilidad y baja autoestima. Además está demostrado que son ineficaces en la educación ya que no enseñan la conducta adecuada sino a resolver los conflictos a través de la violencia verbal, física o mediante la coacción de las amenazas o chantajes.



Como maestra que soy sé que educar en positivo no siempre es fácil, porque exige de nosotros grandes dosis de paciencia, dedicación y esfuerzo, actitudes que en algunos momentos escasean, pero el resultado final compensa con creces todo el trabajo invertido.

¿Quién te quiere a ti? Es una guía para padres y madres para promover la parentalidad positiva y el buen trato. Desde aquí me gustaría recormendaros esta guía sobre la promoción de la educación en positivo y el buen trato, realizada por la ONG Save the Children con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. En esta guía podemos encontrar pautas y herramientas que nos pueden ayudar en nuestra tarea más importante y apasionante, la de educar a nuestros pequeños.


Esta guía nos recuerda que los niños deben crecer en un entorno familiar que les proporcione seguridad, amor y comprensión, ya que esta es la mejor manera de asegurarles su desarrollo físico, emocional y social normal y pleno .

La paternidad positiva se basa en tres condiciones : conocer, proteger y dialogar:
  • Conocer y entender a los niños y las niñas : cómo se sienten, piensan y reaccionan según su etapa de desarrollo.
  • Ofrecer seguridad y estabilidad : los niños y niñas deben confiar en sus padres y madres, sentirse protegidos y guiados.
  • Optar por la resolución de los problemas de manera positiva : sin recurrir a castigos físicos y humillantes.
Es cierto que en muchas ocasiones, los adultos vemos comportamientos en los niños que no entendemos y podemos vernos desbordados por no saber actuar correctamente, por eso es tan importante intentar entender y conocer las características principales de cada etapa del desarrollo de nuestros niños. Solo de este modo seremos capaces de poder atender sus necesidades y responder ante ellas de un modo adecuado. La mejor forma de poder ayudar a nuestros pequeños es interesarnos por cómo son, qué necesitan y por qué se comportan del modo que lo hacen. Sus necesidades van cambiando conforme ellos avanzan física, cognitiva, emocional y socialmente por lo que debemos ser capaces de ir adaptándonos a dichos cambios.

Es importante tener presente que cada niño es único y diferente a los demás y tiene su propio proceso evolutivo y desarrollo (algunos empiezan a hablar antes que otros o pueden empezar a caminar sin haber gateado antes, por ejemplo). Las características que se exponen en la guía responden a patrones generales de desarrollo evolutivo que pueden aparecer antes o después, dentro de unos márgenes temporales determinados.
Por otro lado debemos estar atentos a retrasos –que podrían estar indicando algún tipo de déficit sensorial o físico que provoque problemas madurativos– con el fin de consultar con especialistas lo antes posible.
Educar en positivo es posible y con esta guía tienes la forma de conseguirlo.

lunes, 27 de mayo de 2013

EL DESARROLLO DE LA LECTURA


El desarrollo del lenguaje es uno de los objetivos más importantes de la educación. Desde un enfoque comunicativo de la enseñanza y el aprendizaje, y siguiendo las directrices marcadas en el currículo tanto de educación infantil como primaria, los maestros/as debemos programar y desarrollar estrategias y actividades de lenguaje oral que favorezca la interiorización de los códigos propios del lenguaje.

Diversos autores han estudiado las diferentes etapas que se dan durante la adquisición del mecanismo de la lectura. Os dejo la clasificación de Frith, que ha determinado las siguientes etapas:

FASE LOGOGRÁFICA. Esta fase comienza cuando el niño empieza a mostrar interés por el universo escrito, se caracteriza por el reconocimiento global de algunas configuraciones gráficas. Durante este periodo se aprende a reconocer algunas palabras escritas como son el propio nombre, los logotipos de algunos productos utilizados, títulos de cuentos muy familiares para él, etc. El niño en esta etapa no puede descifrar palabras que no le son conocidas, pero reconoce aquellas cuyo significado le es conocido. Además recurre con frecuencia al establecimiento de hipótesis a partir de los dibujos, el contexto en el que ha sido creado el texto, etc. Es frecuente, en esta fase, que el niño/a imite el acto de leer, pase las hojas, “relea” un texto ya memorizado, pase el dedo por las palabras al mismo tiempo que hace como que lee, etc.

FASE ALFABÉTICA. La característica fundamental de esta fase es la adquisición de la concepción fonológica que hará posible la descodificación de los signos escritos. En esta etapa es fácil que los niños/as confundan palabras como sapo y sopa, y que confundan las formas parecidas de las letras como la d y la p. Con el desarrollo de la conciencia fonológica, se reorienta la atención y empiezan a resultar llamativas distinciones que no lo eran en la etapa anterior. Un momento especialmente atractivo para el niño ocurre cuando descubre el mecanismo para descifrar los textos y ve que puede leer oralmente los escritos que encuentra. La etapa alfabética representa la adquisición de un grado muy elevado de autonomía por parte del niño, puesto que ya no dependerá del adulto para realizar la descodificación de los textos.

FASE ORTOGRÁFICA. No basta sólo con saber leer sino que en esta etapa el niño/a aprende a guiarse por los contextos sintácticos y semánticos y por las características de las palabras, dejando las relaciones individuales letra-sonido. La estrategia ortográfica capacita al lector para reconocer instantáneamente los morfemas. Ahora lo que importa es la identidad y el orden de las letras, agrupadas en unidades de sentido. La búsqueda de significado es el motor que empuja al lector.

En conclusión, para que los niños lleguen a adquirir y dominar la habilidad lectora se les deben presentar estos aprendizajes de una forma secuenciada y progresiva, a través de varias fases. Y cada una de estas fases servirá de base para la consecución de la siguiente.

lunes, 8 de abril de 2013

EL PAPEL SOCIALIZADOR DEL JUEGO




El juego es uno de los comportamientos más naturales y frecuentes que se dan en la infancia. A través de los años, numerosos estudios del desarrollo infantil han centrado sus investigaciones en la observación y análisis de esta conducta, con el objeto de adquirir mayor información sobre las consecuencias evolutivas que el juego parece tener:
1. Mediante el juego el niño amplia su conocimiento del mundo físico.
2. Se ejercita en el uso y la práctica de las relaciones sociales.
3. Desarrolla estrategias de cooperación y disputa de interacción- comunicación con sus iguales o con los adultos que se relacionan con él en situaciones de juego.

Beneficios del juego 
• A través del juego expresan y realizan sus deseos.
• Sirve de ayuda al equilibrio emocional ya que descargan deseos positivos y negativos.
• Desarrolla la imaginación facilitando la maduración de ideas.
• Con el juego se ejercita para la vida adulta, ya que suelen imitar a los mayores.
• Al jugar con otros niños y niñas se socializan y empiezan a trabajar habilidades sociales.
• Satisface las necesidades básicas de ejercicio físico.

El juego constituye un papel muy importante en la vida del niño/a, pues a través de él, el niño/a se estimula y adquiere un mayor desarrollo en las diferentes áreas de los ámbitos cognitivo y afectivo-social. Además el juego tiene un propósito educativo, aumentando sus capacidades creadoras y acercándole a las habilidades sociales ya que con el juego el niño/a tiene que seguir unas reglas, de este modo, va asimilando el concepto de normas y reglas, por lo que se va a regir a lo largo de su vida. Para poder llevar acabo el proceso de socialización es muy importante que los niños/as hablen y escuchen de forma grupal, es decir, debe llevarse a cabo a través del trabajo en grupo, todo esto ayuda al niño a pasar del juego simbólico al juego dramático.

El juego simbólico
El juego simbólico es un juego individual y espontáneo y no tiene ninguna finalidad aparente. En él los niños/as hacen que los objetos se conviertan en algo muy diferente. Por ejemplo: una cuchara de palo en una espada para luchar con los malos. El juego simbólico proporciona al niño un medio de expresión que le va a permitir resolver conflictos que se plantea en el mundo del adulto. En cambio en el juego dramático (tiene sus inicios en el simbólico) es más elaborado, se rige por unas reglas y por consenso de todos los que intervengan. Este tipo de juego es necesario ser trabajado de forma grupal que como ya sabemos dará paso a la socialización del niño.

Juego Dramático 
El juego dramático designa las múltiples actividades de un taller de expresión dramática, que agrupa el conjunto de recursos y prácticas, es decir, actividades de expresión corporal, expresión lingüística, expresión plástica, expresión rítmico-musical, juego de roles, improvisación, juegos mímicos…que se funden en un mismo proceso de descubrimiento y creación. La acción puede plasmarse mediante el lenguaje corporal, verbal o a través de gestos y los jugadores pueden actuar de modo directo o bien utilizar sustitutos simbólicos: máscaras, títeres… La finalidad del juego dramático es lograr una experiencia educativa integradora del lenguajes expresivos que basada en el juego y en el protagonismo del niño y niña posibilita su expresión personal, su actitud creativa y mejora sus relaciones personales. El niño/a puede decir mediante la acción lo que es y lo que quiere en un lenguaje globalizador que no limite sus manifestaciones expresivas. El niño/a bien a cara descubierta o tras la máscara, descubre su sensibilidad personal y las posibilidades comunicativas del cuerpo y la voz, el gesto y el movimiento, la palabra y la música… de este modo, recrea la realidad, amplia sus experiencias y aumenta su bienestar.

Como conclusión podemos afirmar que el juego ha demostrado ser una valiosa experiencia de aprendizaje, en la actualidad se ha superado en gran medida la tendencia a considerar el juego como una inofensiva “pérdida de tiempo” propia de la infancia Es un gran instrumento educativo, ya que los niños/as a través de él experimentan, aprenden, reflejan y transforman la realidad,es decir, crecen a través del juego, por eso no debemos limitarles a la hora de realizar esta actividad lúdica.